«Mirándome en el espejo tras una larga ducha.
Observo bien mi rostro, serio como cada día
Aburrido de todo lo que me muestra la fina superficie.
Mi reflejo no obstante cambia su expresión...
Una terrible y amplia sonrisa.
Deformada por la locura felicidad de la oscuridad.
Me mira sin expresión y sin decir palabra me incita a tocarlo.
Un bufón de doble cara...
Una sonrisa que oculta mucho más de lo que pueda ver...
Inconscientemente alzo mi mano...
Lo rozo con la punta de los dedos y su sonrisa se hace más grande.
Siento un escalofrío mientras mi cuerpo se congela.
Sin saberlo... ahora yo pertenezco al otro lado del espejo.»

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