.DESPIERTA.
—¡¡¿Dónde
está?!! —Tyki entró corriendo a la enfermería en busca de Lavi. Había
estado todo el tiempo en su oficina haciendo llamadas, cuando le
avisaron del estado de Lavi y que le habían llevado a la enfermería.
—¡Estás loco! Te dije que esperaras hasta mañana... —Suspiró cansado
pero sonrió al verle bien, quizá algo asustado por la repentina llegada y
los gritos de su jefe.
—Estoy
bien Tyki-san no necesito que entre aquí dando esos gritos. —Trató de
ser serio pero no pudo controlar un enrome sonrojo cuando después de eso
Tyki le abrazo con fuerza.
—Te dije mil veces que me llames Tyki... —El sonrojo de Lavi aumentó.
—Pero
no lo haré en el trabajo. Es mi jefe, no puedo tratarle con esas
confianzas. —Dijo librándose del abrazo con algo de dificultad por lo
pegado que tenía a Tyki. —Estoy bien, déjeme ir.
—Está
bien. —Tan rápido como le abrazó, le soltó y le miró sonriendo. —Si no
te sientes bien, dejaré que te vayas a casa a descansar.
—No
pienso irme y dejarle. —Cuando se dio cuenta de lo que había dicho
apartó la mirada volviendo a sonrojarse, más aún lo hizo cuando Tyki le
acarició el cabello. —Deje de tratarme como un niño, ya tengo dieciocho
años.
Tyki no pudo reprimir una
carcajada por la reacción de Lavi, le parecía tan lindo, y le dejó un
poco tranquilo, además debía volver con su trabajo, había dejado
llamadas en espera solo para ir a verle, pero ahora que veía que estaba
bien no podía seguir ahí atosigando al pequeño. Le insistió un par de
veces más en que si se sentía mal que se fuera para casa antes de salir
de allí, pero Lavi era demasiado cabezota para ceder y, viendo que estaba
como si nada hubiese ocurrido, salió de la enfermería.
Se
dedicó a caminar por las enormes instalaciones, pues aunque ya llevaba
dos años trabajando allí, nunca había salido de su laboratorio para
ir a otro sitio que no fuese el despacho de Tyki o los servicios, aunque para su desgracia la mayoría de las puertas llevaban el cartel de
“Prohibido el paso a personal no autorizado.” La curiosidad de llamaba,
pero no sabía si el formaba parte de ese “Personal autorizado.” En el
laboratorio era el jefe, pero fuera de allí no conocía su estatus en la
jerarquía de la empresa. Prefirió pasar de largo, no fuera a meterse en
problemas, además si alguien ahí conocía a Tyki, era él y sabía lo que
pasaba si alguien desobedecía al jefe, y es que, a pesar de que no lo parecía,
era mucho más oscuro de lo que la gente creía, y si no... que alguien
preguntara por los empleados que desaparecieron siempre después de hacer
algo que no entrara en los planes de las "altas esferas", eso era casi
un suicidio y el no tenía intención de morir, mucho menos por
desobediencia.
Caminaba tranquilo,
ahora hacia recepción, justo en la entrada. Bajaba por las escaleras, se
encontraba perfectamente hasta que de golpe, su vista se nublo y solo
pudo sentir un dolor punzante en su cabeza y en su pecho acompañados por
el sabor metálico de la sangre en su boca antes de caer inconsciente al
suelo. Habría caído escaleras abajo si no fuera porque en aquel
preciso instante, su ayudante de laboratorio, Knox, le cogió antes
de que llegara a golpearse y, posiblemente, caer por las escaleras.
—¡¡Qué
avisen al jefe Mikk!! —Informó a recepción desde donde no tardaron
mucho en avisar al despacho de Tyki por el interfono de lo que ocurría,
mientras que Knox llevaba a Lavi de nuevo a la enfermería.
Dejó
al pelirrojo en manos de los médicos y, sabiendo lo que pasaría cuando llegara Tyki,
no quería estar ahí para verlo, aún tenía cosas que debía hacer.
Acarició suavemente el cabello de Lavi y dándole la espalda salió de
aquel lugar.
~CONTINUARÁ~
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