Baku, el comesueños

1 oct 2014




«Otra noche más en la que me acostaba con temor...
Miraba a todos los lados de mi habitación antes de apagar las luces. Aunque por el día mi cuarto era muy luminoso y alegre, por la noche se transformaba en un mundo oscuro, tétrico y donde mis peores pesadillas cobraban vida.
Hablando de pesadillas... Llevaba varias noches con una recurrente... Una angustiosa pesadilla que no me permitía descansar bien y que siempre conseguía hacer que me levantara sudando y muy asustada.

Hace unos días, me compré un atrapasueños en una tienda bastante dudosa, pero es lo único que me queda por probar para deshacerme de las dichosas pesadillas. Lo cuelgo en el cabecero de mi cama, para que el Baku que tiene grabado me proteja, el tapir que se come las pesadillas. Hecho esto, echo un último vistazo a mi tétrico cuarto antes de dormir.

En primera instancia, no parece que el atrapasueños funcione... De nuevo estoy en esa pesadilla... El Baku no acudió en mi ayuda...
Me encuentro en una extensa pradera, rodeada de montes... Pero no hay vegetación alguna, todo el terreno está arido. Caminando me encuentro con un río muerto, seco, pero no puedo atravesarlo... Al otro lado hay cientos de tumbas, cada cual con un espantapájaros a su lado, los cuales se giran y me miran, esperando a que cruce el río. Uno de ellos me señala... y entonces comienzan una marcha hacia mi, empiezan a perseguirme. Yo intento marcharme corriendo, pero antes de darme cuenta estoy al otro lado del río y rodeada por esos aterradores espantapájaros que se acercán a mi cada vez más.
Pensando en que ese es mi final... Sin despertar todavía, escucho un ruído extraño... difícil de describir, y cuando miro que es, un extraño ser aparece frente a mi. Un gran y mágico tapir es lo que se interpone entre yo y mis pesadillas. Un humo espeso sale de su trompa rodeando a los espantapájaros que pronto comienzan a desintegrarse, todos... menos uno. El cielo que ya era negro desde el comienzo se vuelve más oscuro todavía, una gran sombra se eleva sobre el tapir, aunque trata de atacarme a mi. El mágico ser se eleva de un salto liberando más humo y enfrentándose a esa pesadilla.

No consigo ver mucho más, despierto de golpe en mi habitación, en mi cama, todo estaba igual... salvo porque parecía haber cierto humo a mi alrededor... Enganchado en el atrapasueños había una nota... Dudando la cogí y la leí:

"Baku, el comesueños, me llaman.
Sabiendo de tus pesadillas acudí en tu ayuda.
Bellos sueños tendrás desde este momento.
Si vuelves a requerir de mis servicios...
Solo deja de nuevo el adorno en un sitio bien visto."

Baku... Ese era el nombre del tapir mágico que me había ayudado en mi pesadilla... Entonces ya no volvería a tener problemas al dormir. Una sonrisa se formó en mi rostro. Dejé la nota sobre la mesilla al lado de la cama y me dormí de nuevo, sabiendo que esos horribles monstruos no volverían, ya podían no volver, porque de hacerlo, deberían enfrentarse de nuevo a su salvador... Baku, el comesueños.»

0 comentarios:

Publicar un comentario