Paradise (Especial Halloween)

31 oct 2014


Desde que era una niña, siempre tuve una salud muy delicada, nunca podía estar lejos de hospitales y médicos. A pesar de que por ese mismo motivo, debería estar bien acostumbrada a todos esos ambientes, estar en el hospital era lo que más odiaba, pues no había un solo pasillo que no desprendiera olor a medicina... y un poco a muerte. Según me tiene contado mi madre, ya de pequeña decía eso, que tenía olor a muerte, aunque ella siempre lo relacionó con que al ser una niña, no sabía expresar bien a que me olía ese sitio, pero ahora, con 22 años, puedo corroborar mejor mis palabras... Huele a muerte entre el frío de sus paredes.

Un día que tenía que ir a una revisión en el médico, mi madre se ofreció a acompañarme, pero ya me consideraba mayorcita como para ir yo sola. Le dije que estaría bien, así que fui al hospital en autobús y, ya en el enorme edificio, me encaminé por los vacíos pasillos hasta la sala de espera, donde me senté, cerca del pasillo de consultas para escuchar bien cuando me llamaran.

No había mucha gente, así que permanecí tranquila, en silencio, sin poder evitar ciertos amargos recuerdos de ese lugar que venían a mi mente, de todo el tiempo que pasé en ese lugar, enferma. Sin darme cuenta de nada, al estar sumida en mis pensamientos, llegué a escuchar una voz que me preguntaba si el asiento a mi izquierda estaba ocupado, a lo que negué, no me importaba que se sentaran justo a mi lado pero...
—Todos los asientos de la sala están libres. —No sé por qué respondí así, pero tampoco quería sonar borde, aunque dudaba conseguirlo.— Puedes sentarte donde quieras.
La voz entonces dijo que estaba bien, que se sentaría en el otro lado. Levanté la mirada para disculparme, por si le había parecido mal lo que dije o algo así, ya que no era mi intención en absoluto, pero lo que vi no era una persona... Un chico, no mucho mayor que yo, estaba sentado al otro lado del pasillo de consultas, en la silla, pero era diferente a mi... Podía ver a través de él... Era un fantasma, pero tampoco me asusté... No era la primera vez que veía algo así, me sorprendí de su sonrisa, parecía estar bien a pesar de todo.
—No tienes que preocuparte, ni disculparte. —Me dijo.— Yo sé quien eres, aunque tu no me conozcas, yo sé que vas a estar bien, todavía te queda mucha vida por delante.
No dijo nada más antes de comenzar a desvanecerse delante de mis ojos. Sutilmente una sonrisa se formó en mi rostro, y entonces ya me llamaron para entrar con el doctor. Después de esa aparición, ya sabía que mi llegada al paraíso todavía debía esperar su momento. Él ya me estaría esperando alli.

1 comentarios:

Unknown dijo...

Ahh estuvo muy bien y estuvo bonitoo, triste, pero bonitoo, tal vez él solia verla cuando aun estaba vivo... hasta se enamoro de ella... T.T

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