Happy Birthday

6 abr 2016

Los cumpleaños son un tema extraño... Los seres humanos somos los únicos seres del planeta que tienen conciencia de esa fecha hasta el punto de celebrarla. Desde que era pequeña he odiado mis cumpleaños porqué nunca me dieron nada bueno, nada que realmente mereciera la pena recordar para el futuro.
Siempre pensé que era una pérdida de tiempo... nunca salen como los planeas...
Siempre sale algo mal, siempre.

Al menos así pensaba hasta hace apenas un par de meses, aunque me sigue pareciendo una fecha insulsa ese día aprendí y decidí que los cumpleaños no son otra cosa que celebrar la vida, y él fue quien me lo enseñó, pero no es una persona cualquiera, bueno, realmente ni siquiera sé si me podría referir a "eso" como una persona.
¿Su nombre? Quizá tenga muchos, pero a mi se me presentó como "Intus".

Como cada año, en ese día de mi cumpleaños, me encontraba sola, pasándolo como un día más cualquiera, como si ese día no existiese como celebración, pues ni mi propia familia me felicitaba, ni mencionaban nada que se pudiese asemejar a algo como un cumpleaños, cosa que además solo se hacía con el mio en esa casa. Había hecho yo misma un pequeño pastelillo, ya que nadie quería celebrar ese día conmigo, lo pasaría bien yo sola y tranquila.
Cuando dieron las doce de la noche y era oficialmente el día, encendí la velita en mi pastelito y cerré los ojos para pedir un deseo:
"Que este día no regrese jamás"
Pues sí, hasta en eso se podía notar mi desagrado por los cumpleaños... entonces soplé la vela, pero la llama no se apagó, sino que se removió y se iluminó aún más flotando en el aire y se formó una pequeña silueta como de un gnomo, aunque no era nada parecido más allá del tamaño.
"Intus puedes llamarme joven cumpleañera" Me dijo con una vocecilla divertida, pero sincera y agradable, cálida como la llama. "Normalmente vengo a cumplir los deseos que me piden..." Sonaba bien si no fuera porque parecía que ahora venía un pero. "No puedo ignorar las peticiones solitarias, pero un día entero no puede ser borrado del calendario sin más." Pues vale, era un deseo imposible, ya lo sabía, por eso lo había pedido.

"¡¡Los cumpleaños son fiestas, pero nadie obliga a que deban ser compartidas con gente abstracta!!" Eso me gustó más, Intus comenzó a dar vueltas, iluminando toda la habitación de luz, algunas pequeñas llamas salían de sus manos, pero no quemaban... se elevaban y se quedaban flotando, otorgando un ambiente cálido y agradable. "Tanto en solitario, como en compañía íntima, hay que celebrar, es el día en que llegaste al mundo para hacerlo brillar." No pude evitar sonreír, me puse en pie y comencé a danzar con ese pequeñito ser. Bailamos toda la noche, reímos, jugamos, por una vez sentí que merecía la pena celebrar estar viva, celebrar haber nacido para vivir, incluso mi pastelito compartí con él.
Con la llegada del día la fiesta llegaba a su fin, pero yo no quería despedirme de mi nuevo amigo. "A nuevas personas conocerás, buenas y malas, pero aprenderás a juzgar, a menos... que de verdad tengas el deseo de quedarte a jugar conmigo un poco más." Sinceramente no quería conocer a nadie más, Intus me había dado mucha felicidad y no quería que terminara ahí. Asentí muchas veces con la cabeza, quería ir, quedarme con él.
"Entonces mucho debes danzar, da vueltas sin parar, y te quedarás conmigo si es tu nuevo deseo por este día."
Así lo hice, empecé y nunca más me detuve, ahora sigo bailando con él, en un mundo de noche eterna, donde solo alumbra la cálida luz de Intus y sus pequeñas llamas.

1 comentarios:

Unknown dijo...

La historia es interesante, aunque el final me deja entre... si fue algo bueno o algo malo XDD si suena como una especie de historia tétrica al final jajajajajajaja pero quedo muy bien XD Es una buena historia de cumpleaños!

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