Gaia nevada

23 dic 2016

Todas las leyendas guardan algo de verdad en su interior, todas son basadas en cosas que existieron realmente, ya sea adornándolas para que cuadren con lo que se cuenta o simplemente exageraciones que se fueron haciendo abismos con el paso de los años. Hay muchas leyendas sobre la época llamada Navidad... Una fiesta que nunca fue para mi. Siendo una persona, no egoísta, siempre intento ayudar a los demás, pero claro, sin olvidarme de que yo misma también tengo deseos y necesidades y que si yo no me ayudo, nadie más lo hará. Desde muy pequeña dejé de creer en cuentos como el de Santa Claus. Era un simple cuento de hadas, así lo pensaba.
En el reino de Gaia, en este mundo hermoso por si solo, no hay sitio para cuentos de hadas absurdos, no obstante una noche todo cambió en mi vida para siempre, y comprendí que las leyendas viven de las creencias, que su parte de verdad quedó en el pasado y lo que llegó a nuestros días es la magia pura que consiguió su vida propia gracias a las creencias de las gentes de esta bella tierra.

Tenía quince años cuando todo ocurrió, había dejado de creer en los cuentos de hadas, sobre los cinco o seis, así que simplemente caminaba por la nieve que hacía un ruído seco cada vez que mis pies se hundían en esta. Era la noche de navidad y las luces adornaban las pequeñas calles del pueblo, habíamos cenado ya, tomado algo de chocolate caliente, y ahora simplemente disfrutaba de la hermosa luz de la Luna, tan intensa que se notaba incluso entre todas las nubes que cubrían el cielo y se reflejaba sobre el manto de nieve como si esta tuviese un halo mágico de color pálido sobre ella. Me gustaba caminar de esa forma, estando sola en la calle, solamente escuchando mis pasos.
Escuché a mi madre un poco después llamarme desde la puerta de casa, ya se hacía tarde y no se podía andar fuera a esas horas, pues el llamado Santa Claus llegaba esa noche, y aunque era bondadoso con la gente buena que se acostaba pronto, yo no debía estar en esa lista, y también sabía como castigar a los que no seguían sus normas de llegada para mantener la magia.
No hice mucho caso, a esas horas, con Gaia cubierta de nieve, con esa luna y sin gente cerca para mi era el mejor momento para poder dejarme llevar por la magia de la luz pálida. Ya las pocas luces que se veían en las casas se apagaron, todos se iban ya a dormir, según ellos había que mantener la magia a través de la creencia pura.
Entre cada paso que daba comencé a escuchar algo más que mis pisadas, como si un cascabel jugara con el sonido, llegaba por el aire, como una melodía, y solo sonaba en los intervalos de cada pisada que daba. Miré entonces a mi alrededor para intentar ver de donde venía el sonido, pero no había nada, hasta que una imponente sombra cruzó esa pálida luz, proyectando una sombra enorme sobre la superficie de la nieve. Miré hacia arriba, un enorme trineo rojo y plata estaba ahí arriba, tirado no por trineos como se contaba, sino por un impresionante dragón del mismo color que la noche, dejando su silueta clavada sobre mi por la luz de la Luna. Un hombre regordete se asomó por encima del trineo y me miró, tenía rostro afable, sí, pero su mirada era seria y severa.

—¿Qué haces paseando por las calles a estas horas de la noche? —preguntó con voz serena pero ronca, yo no sabía bien que responderle, solo podía ver la escena que tenía frente a mi.
—Yo solo... solo estaba dando un pequeño paseo... aprovechando la luz natural de la luna y la ausencia de la gente... —estaba convencida de que esa no era la respuesta correcta, sobre todo porque a pesar de la distancia, pude notar como se afilaba su mirada.
—¿Tienes miedo?
—... — Esa pregunta me dejó bastante confusa, ¿qué se suponía que debía responder?— ¿Miedo de qué? —Fue todo lo que pude hacer en ese momento.
—De creer...

Por un momento sentí que su mirada se ablandaba un poco y de pronto el dragón tiró de nuevo del trineo, dio unas vueltas y entonces descendió justo delante de mi. El hombre conocido como Santa Claus me tendió su mano, no es que tuviese miedo de creer... solo que nunca había visto motivos. No obstante si me los daba estaba dispuesta a volver a creer. Cogí su mano y me subió a su trineo. Con un grito y un sonido de cascabeles, el dragón volvió a tomar vuelo y nos elevó por encima de todos. Pasé esa noche escuchando lo que Santa me contaba, si la gente no creía en él, la magia desaparecería del mundo, la creencia era el poder más fuerte que existía, y podía dar vida hasta a lo más pequeño y absurdo si la suficiente gente creía en ello. El mundo además necesitaba de esa magia y esas creencias para poder evolucionar como personas, no obstante... es severo con quienes no siguen las normas... Santa Claus consigue hacer su trabajo gracias a que no lo hace a tiempo real, sería imposible llegar a todas las casas del mundo en una sola noche... se mueve por un espacio diferente al que conocemos... y ahí es donde me quedé yo, sin volver jamás a casa... Creyendo y dándole poder... desde un rincón perdido, entre muchas más personas que no habían cumplido con el deber de creer en esa magia, con todos aquellos que no creímos en el poder de todos los pensamientos del mundo unidos en una única llamada... la llamada a Santa.


¡¡Feliz navidad!! Gracias a todos los que me estuvieron leyendo todo este tiempo, el blog seguirá en el próximo año 2017, con más cuentos, fics, historias y, sobre todo, muchos desvaríos. Pasad unas fiestas increíbles acompañados de todos aquellos que os quieren y que el año que se viene os traiga montones de cosas buenas. Desde Moon Dragon Words os deseo todo lo mejor.
Decir también que esta pequeña historia de navidad está un poquito basada en la historia de "The Hogfather" de Terry Pratchett, un poco inspirado por canciones de "Mägo de Oz", mi intenso amor por unas criaturas como los dragones y por la inspiración nocturna navideña. Saludos y abrazos, nos leemos el próximo año.

1 comentarios:

Unknown dijo...

O.O no espere este final ni de broma!! Ese santa da miedo! Que bueno que jamas he creido en él ni de niña jajajaja aunque debí de haber imaginado un final asi jajajaja no podias acabar el ultimo del año de otra forma! XD

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