Birthday Massacre

18 abr 2017

Cumpleaños... Un día de celebración.
Un día que realmente solo existe por creación humana, con esa manía de contar el tiempo... Contando los años que se cumplen desde que nacemos hasta que morimos. Pero, ¿es realmente así? El tiempo no deja de ser la dimensión física que representa la sucesión de estados por los que pasa la materia. El tiempo no termina nunca, ni aunque muramos todos, el tiempo sigue pasando, solo que no tiene humanos que lo cuenten y lo califiquen.
En cuanto se cumplen años, siempre llega el paradigma social de las felicitaciones y regalos en base a como se califica la amistad o cercanía de una persona con el resto de individuos.
Yo... debo ser una persona demasiado asocial para esas cosas... demasiado extraña como para tener amigos con los que compartir ese conteo de tiempo en forma de años de vida.

Lo cierto es que ni recuerdo cuantos años cumplía justo cuando mi vida acabó, que irónico, ¿cierto? Morir cuando deberías celebrar que hace x años que has nacido... Pues es así. Veamos... cuesta un poco hacer memoria de estas cosas cuando uno está muerto, no me lo tengáis muy en cuenta. Creo que cumplía... 28, sí, 28 años. "Oh, estaba en la flor de la vida", diríais algunos. "Qué joven, con tanto aún por vivir", diréis otros... "Por fin", dije yo. ¿Por qué? No me mal interpretéis... no es que tuviese ganas de morir, solo quería poner el conteo de tiempo de nuevo a cero.
Cuando ya no se puede contar los años de vida, parecía que la gente empieza a contar los años que hace desde que se murió, contar el tiempo, contar el tiempo... ponerle números... ¿Por qué es eso tan importante? Claro, claro... es necesario para mantener una base en la sociedad, conozco ese cuento, nunca me gustó, odio tanto la sociedad como odiaba estar viva, y como ahora odio estar muerta.

Me voy por las ramas, como dije, estar muerta no ayuda a mantener la concentración, iré más al grano a partir de ahora con lo que quería contar... Hace unos pocos días era el cumpleaños de mi mejor amiga en vida, ya veis que puta, estar de celebración cuando yo había muerto el día de mi cumpleaños apenas dos meses atrás, que poca conciencia debía tener, porque menuda fiesta se montó. Al menos me consuela saber que, aunque ella no me veía a mi, yo estaba en esa fiesta. Quería pasar desapercibida, así que me quedaba en todo momento en las zonas más oscuras de la casa, sobre todo porque algunas personas podían sentir mi presencia sin problemas, cosas de la percepción de cada uno. Cuando dieron la hora bruja ocurrió algo extraño... las luces de la fiesta se apagaron... de pronto sentí que algo me atraía a ese mundo, al mundo físico y real, donde entonces todos me pudieron ver, aunque yo para ellos no era la misma chica de entonces... No era más que un ser fantasmal, cadavérico... ataviado completamente de negro... Bueno, no les culpo por los gritos, yo también lo habría hecho en su situación, sobre todo cuando, en medio de la confusión, empecé a reírme como una desquiciada, notando que mi voz tampoco era la misma de antes, sino una profunda, con eco, una voz mortal.
Los cristales comenzaron a romperse al llegar las ondas de sonido que provocaba con mi carcajada hilarante. Al mirar hacia la mesa de la comida y las bebidas, por la gracia que me hizo ver estallar las copas que había sobre esta, me acerqué justamente hacia unos cubiertos que había, una pala de tarta, la cual cogí. Eso era algo nuevo, desde que estaba muerta nunca antes había podido coger nada, tocar... ni rozar siquiera. Me giré entonces a los invitados y a la anfitriona... La que yo creía que había sido mi mejor amiga en vida, aunque no tardó apenas en olvidarme, todos estaban aterrados, pero me daba igual, hasta lo hacía todo más entretenido.

Lo siguiente que recuerdo son muchos gritos, mucha sangre... había arrancado ojos, dientes, cortado orejas, dedos, manos enteras, abierto en canal a muchos de ellos y metido sus vísceras dentro de sus propias bocas. Solo quedaba ella... la anfitriona... Me acerqué mientras suplicaba que la dejara con vida, que eso había sido tan horrible que ya no podría hacer nada por olvidarlo ni cambiarlo... ¿Sabéis que hice? No os creáis... no soy ningún monstruo... Le arranqué los ojos y le corté un dedo, nada más que eso, a ella la dejé viva, igualmente nadie la creyó cuando lo contó a la mañana siguiente. La policía incluso la acusó del asesinato de todos sus invitados y de haber sido herida al haber gente intentó defenderse de su ataque. Aunque no terminó en la cárcel, sí lo hizo en un manicomio de alta seguridad. A veces todavía la visito la noche de su cumpleaños, para celebrar con ella un año más que está viva. Yo nunca tuve un gran cumpleaños, pero por una vez, pude disfrutar realmente de uno, desfogar toda mi rabia contenida al averiguar que, en vida, siempre que me decía que no quería celebrar su cumpleaños si yo no iba a estar en el debido a mi desagrado por estos, y resulta que cada noche siempre realizaba una fiesta de la que nunca me hablaba.
Feliz cumpleaños amiga... ahora, estaré siempre contigo ese día, hasta que llegue el fin de tu vida.

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